Perfectos para un desayuno o una merienda, estos muffins combinan varias texturas (cremosidad del chocolate, esponjosidad del muffins y crujiente del crumble) y un sabor único de la calabaza con el chocolate que los hace irresistibles. No os arrepentiréis de probarlos. A los niños (y no tan niños) les encantará.
Ingredientes (para 14 muffins):
Para los muffins:
- 275 g. de harina con levadura.
- 200 g. de azúcar.
- 2 huevos.
- 200 g. de puré de calabaza.
- 125 ml. de aceite.
- 1/2 cucharadita de levadura.
- 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico.
- 1/2 cucharadita de azúcar avanillado.
- una pizca de canela.
- una pizca de nuez moscada.
- una pizca de jengibre.
Para el glaseado de chocolate:
- 100 g. de chocolate.
- 80 ml. de nata líquida.
Para el crumble:
- 100 g. de azúcar moreno.
- 150 g. de harina de repostería.
- 2 cucharadas grandes de mantequilla a temperatura ambiente.
- 1 cucharadita de canela.
- 1 cucharada de nueces troceadas.
Elaboración:
Para los muffins:
1) Batimos los huevos hasta que doblen su volumen y añadir el azúcar, el aceite y el puré de calabaza sin dejar de batir.
2) Añadimos las especias.
3) Tamizamos la harina y la añadimos junto con la levadura y el bicarbonato. Reservamos.
1) Calentamos la nata sin que llegue a hervir y la vertemos sobre el chocolate troceado hasta que se deshaga.
2) Dejamos enfríar y reservamos en la nevera hasta que endurezca.
Para el crumble:
1) En un bol, mezclamos todos los ingredientes con las manos desmigajando la masa. Reservamos.
Vertemos una cucharada de la masa de los muffins en cada molde. A continuación, ponemos una cucharadita de glaseado y cubrimos completamente el chocolate con la masa. Por último, decoramos con el crumble y hornamos (previamente hemos puesto a calentar el horno a 200º) durante 25 minutos a 190º.